Tiberivs, 2018
Acrylic on canvas
200 x 248 x 4 cm (78 ¾ x 97 ⅝ x 1 ⅝ in)
«Mi trabajo es una especie de estado ‘atmosférico’ de la pintura como hecho ‘acto’ artístico. Una especie de abstracción de su propio lenguaje.
Es precisamente en esos espacios no renderizados —vacíos, residuales, incómodos— donde parece persistir algo así como una experiencia menos codificada de lo real. No necesariamente más auténtica, pero sí menos administrada. (La autenticidad es otra palabra que ha sido renderizada, que aparece en los menús de opciones, que se selecciona como se selecciona el nivel de dificultad: fácil, medio, auténtico. Y ya no significa nada, o significa lo contrario, o significa exactamente lo que el sistema necesita que signifique para seguir funcionando.) Quizá sea ahí donde todavía puede ocurrir algo no completamente previsto: una resistencia mínima, o si se quiere ser un poco más optimista —y no sé si quiero, porque el optimismo también ha sido renderizado, también aparece en los tutoriales, también es parte del ‘juego’— el germen de otra forma de sensibilidad.
Me gusta pensar —aunque sospecho que esta idea también tiene algo de autojustificación, que toda idea del artista sobre su propio trabajo tiene algo de autojustificación, que la autojustificación es el sistema operativo de fondo del discurso artístico, que no podemos hablar de lo que hacemos sin instalar ese parche que convierte la práctica en teoría y la teoría en defensa —que mi práctica artística se desplaza por esos márgenes. No para llenarlos. Para hacer visible que están ahí. Que hay zonas donde el lenguaje no llega del todo, donde la representación se atasca, donde el motor gráfico muestra sus límites en forma de glitch, de vacío, de pantalla en negro que no es negro sino color #000000, que es un negro renderizado, que es el negro que el sistema permite, que no es el negro de la noche ni el negro del pozo ni el negro de la tinta que se derrama y no se puede controlar. Y que en ese desfase, en esa ligera incomodidad —la incomodidad de no saber si lo que ves es bug o feature, de no saber si el artista falló o el sistema falló o tú fallaste al mirar— todavía puede pasar algo parecido al arte. No el arte. Algo parecido.
La distinción importa. O no importa. O importa exactamente en la medida en que no importa, en la medida en que seguimos hablando de esto sin saber qué es, en la medida en que el hablar sin saber es la única forma de hablar que queda cuando todo lo demás ha sido optimizado, renderizado, explicado, guiado hacia su conclusión correcta en el examen de opción múltiple que la cultura de masas administra la Historia como si fuera la única prueba que importa.» _Juan Miguel Pozo
