Brenda construye un imaginario singular a través de su universo de Prototipos: figuras híbridas que habitan ecosistemas autónomos y examinan de forma crítica la identidad, los roles de género y las formas contemporáneas de convivencia. A través de estos seres, articula tanto una crítica autorreflexiva de la sociedad actual como una visión utópica de transformación armoniosa, inspirada en la complejidad y el equilibrio de la naturaleza.
Sus avatares humanoides —a menudo alineados con arquetipos femeninos— se mueven por bosques frondosos y cargados de simbolismo, donde la línea, el gesto y el color crean una atmósfera teatral y onírica. Definidas por cuerpos alargados, cabellos sueltos y rostros a menudo desprovistos de mirada, estas figuras conectan la feminidad con lo salvaje y lo sublime, invocando temas de fertilidad, muerte, primitivismo y el origen y fin cíclicos de la existencia humana.
