Un día cualquiera de 2030

Por , 17 diciembre 2018

“Un espacio de exposición no es solo un despliegue de objetos, sino también un espacio de negociación, un lugar donde es posible practicar toda una serie de juegos.”
                                                                                                      Philippe Parreno

Asumir la exposición como un espacio de construcción de discursos a diferencia de concebirla como un espacio para la contemplación, posibilita el surgimiento de nuevas narrativas y ficciones. De esta forma Yornel J. Martínez viene pensando, desde hace ya algún tiempo, sus exhibiciones. 
 La muestra Un día cualquiera de 2030 juega intencionadamente  con las convenciones propias del display de exposición, entendiendo esta como un dispositivo en sí mismo; un gesto en consonancia con las prácticas pioneras de desenmascaramiento de la llamada ideología del white cube*. El artista concibe este site specific como un lugar de no ocultación; un guiño al minimalismo subversivo.
Utiliza los ruidos propios de un edificio a medio camino entre la arquitectura colonial y la sala de exposiciones. Reflexiona en torno a la construcción simbólica de los espacios expositivos. Recurre al enviroment como operatoria para alterar los órdenes establecidos (tanto en el marco de las ideas como en el de las estructuras institucionales que las legitiman). Conscientemente decide remover los límites, escenificarlos, ponerlos en evidencia y empujarlos hasta el borde de un abismo.


* [1]«En la galería se elimina todo elemento que interfiera con el “arte” situando las obras en un hipotético espacio neutral en el que existan desligadas de lo real. […]».La creación del espacio expositivo moderno fue una consecuencia de los avances técnicos y estéticos del arte y la arquitectura de vanguardia; un proyecto colectivo influido por las ideas modernistas que abogaban por la autonomía del arte.  En: Brian O. Doherty, Más allá de la ideología del cubo blanco.