Eduardo Ponjuán

1956, Pinar del Río, Cuba

Eduardo Ponjuán (Pinar del Río, Cuba, 1956) es uno de los artistas imprescindibles dentro de la historiografía del arte cubano. Su obra, que emergiera a la altura de los años 80, tiene la capacidad de adentrarse siempre un poco más en el precipicio de ciertas verdades, de superarse a sí misma como resorte discursivo, de impactar, de hacernos callar y observarle compulsivamente. La clave de esto, de algún modo caprichoso y tremendo,  parece ubicarse en su talento ilimitado para invocar aquello que puede ser, o es, esencial para el hombre. De ahí nacen sus silencios más fértiles y polisémicos. Montado sobre la coartada de un conceptualismo que ha sabido reinventarse, su quehacer se mueve en distintos sentidos. A veces habla con acento leve y monosilábico, a veces se hace mordaz y grita sin miramientos. No existe una manera precisa y justa de catalogarle, porque en su caso cualquier taxonomía se vuelve reduccionista. Ponjuán es pintor, instalacionista, dibujante, artista conceptual, pensador inagotable. El arte todo es un punto de partida, el abrevadero del que toma lo que necesita para interrogar al mundo. Luego de más de tres décadas de trabajo sostenido, cuenta en su haber con numerosas exposiciones personales y colectivas, dentro y fuera de la isla. Entre los proyectos de mayor significación pueden citarse: Scratch (2016), que tuvo lugar en el Museo de las Culturas del Mundo (MUDEC), Milán, Italia; Bésame mucho (2014) y Lo tengo en la punta de la lengua (2004), ambas realizadas en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) de Cuba; Wild Noise (2017), en el Bronx Museum of the Arts, Nueva York, USA y Adiós Utopía: Dreams and Deceptions in Cuban Art since 1950 (2017), en el Museum of Fine Arts de Houston, USA. Ha participado en eventos de la relevancia de la Bienal de Venecia (2011), la Bienal de La Habana (2015, 2012, 2009, 2006, 1997, 1994), la Bienal del Sur de Panamá (2013), la Bienal de Pintura de Cuenca (2009, 1999) y la Bienal Internacional de Malta (1999). Su trabajo ha sido merecedor de un conjunto de reconocimientos locales e internacionales. De ellos sobresalen el Premio Nacional de Artes Plásticas (2013) y el Premio Nacional de Curaduría (2007), ambos otorgados por el Consejo Nacional de Artes Plásticas de Cuba (CNAP). Así también el Primer Premio de Collage en  la Bienal Internacional de Malta (1999) y la beca otorgada por la Fundación Browstone de Francia (2005). Obras suyas participan de prestigiosas colecciones como la del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) de La Habana, la Colección Daros-Latinoamérica en Suiza, la Colección de la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo en  Italia, la Colección Farber, la del Blanton Museum of Art y la del ASU Art Museum, todas en Estados Unidos.

Médico

2011

De la serie Por diversos conceptos

2001

Monumento (detalle)

2003-2006

Happy Birthday

2015